ENCINA: Quercus ilex

Bellota de ENCINA: Quercus ilex
ENCINA: Quercus ilex

La encina (Quercus ilex) es el árbol más representativo de España, encontrándose en todas las provincias de forma natural, excepto en Canarias. También llamada carrasca, chaparro, alsina (en catalán), artea (en vasco)
Es un árbol de hoja perenne, de hasta 25 metros de altura, que vegeta sobre todo tipo de terrenos, soportando periodos secos prolongados y bajas y altas temperaturas. Muy representativa del ecosistema mediterráneo.
Forma bosques espesos, que se han ido aclarando para su utilización como leña, dehesa e incluso cultivos.
Son plantas monoicas, con flores masculinas y femeninas en el mismo pie aunque en proporción variable.
El fruto de la encina es la bellota, muy apreciada para alimentación animal (montanera) y también usada para alimentación humana, bien asada o cruda (las dulces).
Para su reproducción se usa tanto las bellotas como los rebrotes de cepa y de raíz.
Si se quiere sembrar basta con recoger la bellota madura (color marrón) y enterrarla tumbada unos 3 cm (2,5 veces el grosor de la semilla). Si se hace en el campo o jardín no se necesita nada más puesto que la humedad del suelo hará el resto, naciendo en primavera (salvo que se la coma algún animal o estuviera mal). Si se pone en maceta o bandeja forestal (preferentemente porque los alveolos tienen costillas laterales para evitar la espiralización de la raíz principal y favorecer el autorepicado), se hace del mismo modo, enterrada tumbada en el sustrato, y cuidando que siempre tenga algo de humedad. Solo hay que proteger un poco de las heladas fuertes porque la pueden dañar.



En este enlace se pueden ver las características generales:
Educarm
En la Clave de Flora Ibérica también se puede consultar:
Flora ibérica

Hojas de ENCINA: Quercus ilex
ENCINA: Quercus ilex

Un precioso poema de Antonio Machado sobre las encinas:

¡Encinares castellanos
en laderas y altozanos,
serrijones y colinas
llenos de oscura maleza,
encinas, pardas encinas;
humildad y fortaleza!
Mientras que llenándoos va
el hacha de calvijares,
¿nadie cantaros sabrá,
encinares?
El roble es la guerra, el roble
dice el valor y el coraje,
rabia inmoble
en su torcido ramaje;
y es más rudo
que la encina, más nervudo,
más altivo y más señor.
El alto roble parece
que recalca y ennudece
su robustez como atleta
que, erguido, afinca en el suelo.
El pino es el mar y el cielo
y la montaña: el planeta.
La palmera es el desierto,
el sol y la lejanía:
la sed; una fuente fría
soñada en el campo yerto.
Las hayas son la leyenda.
Alguien, en las viejas hayas,
leía una historia horrenda
de crímenes y batallas.
¿Quién ha visto sin temblar
un hayedo en un pinar?
Los chopos son la ribera,
liras de la primavera,
cerca del agua que fluye,
pasa y huye,
viva o lenta,
que se emboca turbulenta
o en remanso se dilata.
En su eterno escalofrío
copian del agua del río
las vivas ondas de plata.
De los parques las olmedas
son las buenas arboledas
que nos han visto jugar,
cuando eran nuestros cabellos
rubios y, con nieve en ellos,
nos han de ver meditar.
Tiene el manzano el olor
de su poma,
el eucalipto el aroma
de sus hojas, de su flor
el naranjo la fragancia;
y es del huerto
la elegancia
el ciprés oscuro y yerto.
¿Qué tienes tú, negra encina
campesina,
con tus ramas sin color
en el campo sin verdor;
con tu tronco ceniciento
sin esbeltez ni altiveza,
con tu vigor sin tormento,
y tu humildad que es firmeza?
En tu copa ancha y redonda
nada brilla,
ni tu verdioscura fronda
ni tu flor verdiamarilla.
Nada es lindo ni arrogante
en tu porte, ni guerrero,
nada fiero
que aderece su talante.
Brotas derecha o torcida
con esa humildad que cede
sólo a la ley de la vida,
que es vivir como se puede.
El campo mismo se hizo
árbol en ti, parda encina.
Ya bajo el sol que calcina,
ya contra el hielo invernizo,
el bochorno y la borrasca,
el agosto y el enero,
los copos de la nevasca,
los hilos del aguacero,
siempre firme, siempre igual,
impasible, casta y buena,
¡oh tú, robusta y serena,
eterna encina rural
de los negros encinares
de la raya aragonesa
y las crestas militares
de la tierra pamplonesa;
encinas de Extremadura,
de Castilla, que hizo a España,
encinas de la llanura,
del cerro y de la montaña;
encinas del alto llano
que el joven Duero rodea,
y del Tajo que serpea
por el suelo toledano;
encinas de junto al mar
—en Santander—, encinar
que pones tu nota arisca,
como un castellano ceño,
en Córdoba la morisca,
y tú, encinar madrileño,
bajo Guadarrama frío,
tan hermoso, tan sombrío,
con tu adustez castellana
corrigiendo,
la vanidad y el atuendo
y la hetiquez cortesana!...
Ya sé, encinas
campesinas,
que os pintaron, con lebreles
elegantes y corceles,
los más egregios pinceles,
y os cantaron los poetas
augustales,
que os asordan escopetas
de cazadores reales;
mas sois el campo y el lar
y la sombra tutelar
de los buenos aldeanos
que visten parda estameña,
y que cortan vuestra leña
con sus manos

ENCINA: Quercus ilex
ENCINA: Quercus ilex


1 comentario :

  1. Excelente! de gran utilidad la info, y la poesia de Machado!... sin palabras!...

    gracias!
    salu2!

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